lunes, 4 de marzo de 2019

BIENVENIDO EL COLOR


A partir de aquella relajación de Yoga en el final de una práctica, el color se convirtió en un ayudante que acude a mí.

Con los ojos cerrados o abiertos lo siento en mi interior, no lo pienso, no lo provoco, está a través de su nombre.

En oportunidades en las que se desencadena alguna molestia física, vibra en mi sentir una tonalidad y en poco tiempo el dolor se suaviza o desaparece. Es como si una parte de mí que al mismo tiempo me abarca de manera completa, supiera que por ejemplo “hoy siento el azul”. 

Cuando es así, sé que aparece porque lo necesito.

De ninguna manera pretendo decir que nos alejemos de la consulta médica. Solamente es estar atentos y confiar en la asistencia constante del Universo para elegir el camino.


Sé que la vida acomoda las situaciones siempre a mi favor, aunque mientras el acomodamiento sucede, me disguste en la forma en la que se resuelve el escollo.

Luego de un tiempo, o a veces enseguida, me doy cuenta, una vez más, que resultó LO MEJOR para mí.

Poder mirar al mundo a través del alma es, también, una práctica. 

Una tarea constante de observación. Es el gran cambio en la manera de pensar. Por ejemplo, durante gran parte de mi vida creí, lo que escuché de la boca  de un médico:
 “Con respecto al desarrollo de las piernas, esta chica es un típico caso de mala suerte”. 

En ese gran período de mi recorrido vi a los médicos como dioses depositarios del saber supremo, si lo decían así era así. 

Hoy sé que fue gracias a toda mi historia de cirugías, jeringas, agujas, medicamentos, muchos años de psicoanálisis y el Yoga, alcanzo esta mirada distinta auspiciada por la Luz Divina.

No fue mala suerte, solo un sendero para atravesar.
 
La vida se acomodó y ahora soy quien soy, en la búsqueda constante de la Paz y eligiendo ser feliz PESE A LOS INFORTUNIOS de cualquier índole. 


martes, 19 de febrero de 2019

¿POR QUÉ NO YOGA?



Debido a mi discapacidad física estuve convencida, durante mucho tiempo, de que nunca podría acceder a esta práctica.

Si bien recibía información de personas allegadas sobre lo maravilloso de sus resultados y se repetía el comentario:
“Cuando empezás no querés dejar y menos perderte una clase”.

Dudaba. Hasta que sucedió lo inesperado (Como tantas veces me pasa que las respuestas y las soluciones se acercan). En el instituto de natación al que asistía, Andrea, la simpática recepcionista comentó que había finalizado el instructurado de Yoga. Le dije prácticamente sin pensar: ¿Vos podrías darme clases de Yoga a mí? Viste que no puedo hacer demasiados movimientos con las piernas.

Por supuesto que es posible, hay un montón de ejercicios que sí podrás hacer. Contestó Andrea sonriente.

Sentí que habíamos comenzado un nuevo camino juntas.

Al igual que cuando me inicié en REI-KI, mi vida se transformó. 

A partir de mi encuentro con el Yoga aprendí a sentir el cuerpo y el soplo que lo mantiene vivo. Supe de la existencia de músculos que no usaba, me fui flexibilizando física y mentalmente. 

Me acerqué al contacto con lo que no se ve y está presente, la energía que nos sostiene.


Recorro el camino del conocimiento personal no solo cuando tengo clase, sino en el día a día porque lo que se instala en la hora de la práctica continúa operando cambios que me llevan a descubrimientos personales y de lo que me rodea.


¿Por qué es tan necesario conocerse?

Porque al mejorar el entendimiento, la forma de transitar las dificultades se suavizan. Si me hago cargo de mis acciones y pensamientos, dejo de culpar a los demás y a la “suerte”. 
Ella, “la suerte”, es un duende engañador, no existe. 




Seguiré hablando del Yoga porque fue a partir de una relajación al final de la clase cuando, con los ojos muy cerrados, vi con los del alma, el color amarillo-verdoso en una imagen informe. Un inicio deslumbrante de mi relación con el color que compartiré en este blog.


domingo, 3 de febrero de 2019

Una vez más, lo que llevamos dentro obra en nosotros

Cómo saber por qué el dolor alerta y en general suele asustarme. 

El miedo que la mente impone se hace presente en cuanto me descuido.

En este punto si me dejo llevar por ella, la mente, puedo volar hasta cualquier pensamiento negativo sobre la situación y lo que podría traer.

Es un instante de decisión. Detengo el pensamiento y observo el dolor permitiéndole así al alma que lo sane. Y entonces evalúo qué hacer.

La propuesta es no desesperarse para que la Paz que otorga la confianza llegue como ayuda. También pido asistencia al mundo espiritual. Sé que habrá solución y estaré en condiciones de escoger lo más adecuado.

El auxilio puede llegar de los conocimientos de los médicos y de otras personas que aparecen de manera “casual” a guiarme. Y también de mí misma cuando “se me prende la lamparita” y de lo más profundo viene un recuerdo, un sueño, una palabra y me asiste aclarándome el horizonte.

jueves, 31 de enero de 2019

LA VIDA ES UNA HERMOSA AVENTURA


La vida es una hermosa aventura


Decimos con asiduidad que “corren tiempos difíciles”. Y quizás sea así para empujarnos a ver lo necesario.


Es importante tener la certeza de que estamos asistidos por el mundo espiritual.


He transitado intensos años de dolor y racionalidad hasta llegar al presente y desarrollar, desde lo más profundo, esta certidumbre.


No espero más para decirlo.


La confianza en la existencia de esta ayuda se fue gestando a través de las lecturas de los maestros espirituales y de experiencias que me resultaron increíbles al principio.


Fue un proceso acorde a mi forma de ser. Y así es para quien elija seguir este camino.


Oigo en mi alma los decires apropiados para las situaciones por las que atravieso. No es que escucho voces y alucino lista para salir corriendo a un psiquiatra. Es mi interioridad que me guía. Soy yo misma. Es lo Divino que vive dentro de cada uno y da vida a la vida.

 Es el alma expresándose por intermedio de lo que llamamos intuición o como prefiramos nombrarla.



Es momento de descubrirnos y hallar en esta realidad interior la sabiduría para transitar. 

El amor Infinito de La Creación reside en cada uno y los Seres Espirituales “nos tocan el hombro” para que miremos hacia ese lado que tantas veces nos empeñamos en negar, y pidamos asistencia. Los prejuicios son gestores de la vergüenza  y ellos retardan el hallazgo maravilloso.


Aquí estoy para compartir experiencias que me llevan a encontrar la Paz y la Sabiduría necesarias para ser feliz.


sábado, 19 de enero de 2019

UNA PLANTA NUEVA MIRA PASAR LA VIDA




Cuando la búsqueda de la PAZ es el objetivo, se evitan los comentarios violentos. Los observamos más que escucharlos para quedar afuera de las tonalidades negativas que los rodean.  Esos decires habituales funcionan como advertencia: “Peligro, estas palabras y su actitud nos alejan de la PAZ anhelada”. 

La práctica constante permite que nos demos cuenta enseguida para preservarnos.
No hablo de vivir fuera del mundo. En él estamos, a él pertenecemos. ¿Pero de qué manera? ¿Qué elijo escuchar y pensar?

Cuando busco la PAZ, crece el interés por el contacto con la naturaleza. En realidad se hace necesario pasar momentos cerca de los árboles intimando con el paisaje.

Unirse a él, como una parte indivisible. Basta observar el pasto verde y descubrir los diferentes matices mientras un pájaro negro con pico naranja deambula interesado, quizás, en algo de la tierra que le viene bien.

Dijo una amiga que se dedicó a observar el comportamiento del agua en el mar y sintió la conclusión de que Alguien ha creado de manera perfecta lo que somos y nos rodea.

Yo miro mi planta nueva en esta preciosa maceta que le sirve de cuna y descubro su paz en el transcurrir de la existencia, sin agresiones, sin apuros, solamente:
VIVIENDO