miércoles, 10 de abril de 2019

EL VERDE Y EL AZUL


En agosto del año pasado, mi mamá de 94 años, que vivía a diario los presentimientos de que su hora de partir estaba cerca, necesitaba más y más contención. 

Su demanda era interminable y como todo es perfecto yo le daba cuanto podía sin cubrir, quizás, su deseo. La situación se me tornó muy difícil. Con mi discapacidad no me es posible salir rápido en el momento que el otro decide. 

Estábamos viviendo un tiempo complicado como tantas veces sucede.
Fue en ese transcurrir que, de nuevo, el color habló.

Cada vez que apareciera un pensamiento sobre la situación tenía que sentir el verde y el azul oscuros. En mi interior resonaba la frase “Etapa final”. Unir tanta información nueva para mí y dejar de lado la constante duda sobre si lo que sentía era una conexión con el Universo o un invento de mi mente, fue también una tarea trabajosa. Pero decidí pensar en el verde y en el azul en cada oportunidad que las dudas y los temores con respecto a mi mamá intentaran amedrentarme.
Y entonces, el Universo trabajó a mi favor. Recibí la ayuda necesaria a través de una cuidadora que llegó a último momento. Ella con su sabiduría y compasión facilitó ese cambio parecido a una tormenta que es enfrentarnos con la muerte.
Mi mamá partió en PAZ. 

La etapa del VERDE Y DEL AZUL había terminado.