Cómo saber por qué el
dolor alerta y en general suele asustarme.
El miedo que la mente
impone se hace presente en cuanto me descuido.
En este punto si me
dejo llevar por ella, la mente, puedo volar hasta cualquier pensamiento
negativo sobre la situación y lo que podría traer.
Es un instante de
decisión. Detengo el pensamiento y observo el dolor permitiéndole así al alma
que lo sane. Y entonces evalúo qué hacer.
La propuesta es no
desesperarse para que la Paz que otorga la confianza llegue como ayuda. También
pido asistencia al mundo espiritual. Sé que habrá solución y estaré en
condiciones de escoger lo más adecuado.
El auxilio puede llegar
de los conocimientos de los médicos y de otras personas que aparecen de manera “casual”
a guiarme. Y también de mí misma cuando “se me prende la lamparita” y de lo
más profundo viene un recuerdo, un sueño, una palabra y me asiste aclarándome
el horizonte.

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