Cuando la búsqueda de la PAZ es el objetivo, se evitan los
comentarios violentos. Los observamos más que escucharlos para quedar afuera de
las tonalidades negativas que los rodean. Esos decires habituales funcionan como
advertencia: “Peligro, estas palabras y su actitud nos alejan de la PAZ anhelada”.
La práctica constante permite que nos demos cuenta enseguida
para preservarnos.
No hablo de vivir fuera del mundo. En él estamos, a él
pertenecemos. ¿Pero de qué manera? ¿Qué elijo escuchar y pensar?
Cuando busco la PAZ, crece el interés por el contacto con la
naturaleza. En realidad se hace necesario pasar momentos cerca de los árboles
intimando con el paisaje.
Dijo una amiga que se dedicó a observar el comportamiento
del agua en el mar y sintió la conclusión de que Alguien ha creado de manera
perfecta lo que somos y nos rodea.
Yo miro mi planta nueva en esta preciosa maceta que le sirve
de cuna y descubro su paz en el transcurrir de la existencia, sin agresiones,
sin apuros, solamente:
VIVIENDO



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