sábado, 29 de diciembre de 2018

Por qué "Presente en Paz"

Por qué “Presente en Paz”.

Porque cada vez que lo leo me habla de este momento. No del futuro cuando suceda vaya a saber qué cuestión, tal vez, beneficiosa. No del pasado cuando era nena o adolescente, o, o, o…

Porque mi interioridad, sin supeditarla a lo externo (clima, gobierno, relaciones familiares y más), ocurre ahora y ahora es cada segundo de la vida.

Es verdad que debemos transitar obstáculos en ocasiones pesadísimos y a veces insignificantes y los tengo que sortear como si estuviera esquivando guijarros de diferentes tamaños hasta encontrar el mar y una vez que respiro su grandiosidad a la orilla, cuando creo que llegué y puedo descansar en la playa, vienen olas enormes que me dejan sin respiración y a continuación unas suaves dispuestas a acunarme en el espacio infinito hasta la siguiente que de nuevo, me hunde en la inmensidad salobre y amarga.

Así es a diario y me aferro a mi “propio salvavidas”. (Escribiré sobre él en otra oportunidad).

Las dificultades son infalibles, sé que vendrán. Entonces, en nuestro auxilio, llega la tercera palabra del título de este blog.
Quise ponerla en mayúscula, como nombre propio, con el propósito de otorgarle importancia. Porque estar en Paz es un trabajo constante que relaciona el pensamiento con los sentimientos. Ella, con mayúscula, suaviza lo pedregoso, el vendaval del dolor y la desazón, las búsquedas infructuosas que después, milagrosamente, florecen con respuestas acordes a la necesidad. 

La pienso y la siento, la convierto en intención de manera consciente. 

Hoy, 29 de diciembre de 2018.

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